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El eslabón más débil son los recicladores

4 agosto 2015 · Noticias

Por   | LA NACION

El reciclador es el punto más vulnerable de un conflicto que tiene varias caras. “Estas cosas ocurren, en términos macro, porque no hay ningún tipo de obligación ni control sobre a quién le entregan el material de la separación en origen”, explica Alicia Montoya, responsable del equipo técnico de la cooperativa El Álamo.

Según ella, la formalización de la actividad a través de esas asociaciones es una manera de combatir esta situación. “En el caso particular de El álamo eso no existe, porque se le hace una denuncia”, asegura aunque reconoce que estos hechos ocurren: “Cualquier cartonero te lo va a comentar”, agrega. Coincide con Cristina Lezcano, coordinadora de la cooperativa El Ceibo, quien opina que el problema se da principalmente con los trabajadores que no están en el circuito formal.

Lezcano, por su parte, es tajante: “A los que están acá no les pasa, porque si alguien les quiere vender, hacemos la denuncia”.

Sin embargo, algunos señalan que alertar a las autoridades no funciona. “No se puede denunciar, porque después no te dejan parar más ahí. Además, es tu palabra contra la de ellos”, dice Teresa Barrientos, otra recolectora.

Para Montoya, el problema de fondo es la ausencia del Estado y la informalización que todavía existe en ese trabajo. “Por un lado, el gobierno no habilita los cupos de ingreso a las cooperativas para formalizar a todos: todavía tenemos una cantidad importante de informales. Por otro, el estado tampoco ha colaborado con las cooperativas formadas”, asegura.

Caropresi y Sánchez coinciden en que parte del problema se da con los generadores de grandes volúmenes de reciclables, que acuden a empresas privadas para deshacerse de los residuos. “Si el que te junta el húmedo se lleva también el reciclable, en el momento de facturarte lo que hacen es descontarte, del total de lo que van a facturar, un porcentaje según el reciclable que vos le entregás. Porque en realidad eso es ganancia para la empresa”, apunta Caropresi. “Hay un acuerdo económico que deja a la cooperativa en incapacidad de competencia”, remarca.

Ambientalistas denunciaron que las plantas de tratamiento de residuos porteñas no cumplirán con la ley Basura Cero

14 julio 2015 · Actividades

Organizaciones denunciaron que las dos plantas de tratamiento mecánico biológico de residuos (MBT) que el gobierno porteño piensa construir en Núñez y Villa Soldati desalientan el reciclado y abren la puerta para la incineración de los desechos.

Greenpeace, Avina y la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (Farn) exigieron a los candidatos a jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau que hagan pública su posición frente a este tema ya que “deben comprometerse a cumplir la ley (de basura cero) sin trampas”.Denunciaron además que a diez años de sancionada la norma, que tiene por objetivo reducir en un 75% la cantidad de basura que la Ciudad envía a los rellenos sanitarios del conurbano al 2017, tomando como dato lo que enviaba en el 2004, que era de 1.496.656 toneladas.

En este sentido explicaron que a la fecha, la Ciudad sólo redujo en un 15% la basura enviada ya que al 2014 había mandado 1.279.337,8 toneladas para disposición final.

Soledad Sede, de Greenpeace, dijo que las plantas MBT “tratan residuos mezclados y desalientan la separación en origen por parte de los ciudadanos, al mismo tiempo que rechazan un alto porcentaje de los residuos que ingresan, con lo que la basura que va a enterramiento no disminuiría”.

“Exigimos que Rodríguez Larreta y Lousteau hagan pública la posición que adoptarán en caso de ser electos”, cuestionó la ambientalista.

Indicó además que en el pliego de la planta sur “el gobierno menciona la posibilidad de incluir la incineración de residuos, cuya aplicación vulnera la Ley 1854 de la Ciudad de Buenos Aires, que prohíbe la combustión de residuos sólidos, hasta que no se alcancen los objetivos de reducción de residuos destinados a disposición final, que aún no se han cumplido”.

La meta fijada por la Ley, sancionada en el 2005, era una reducción escalonada del 25% para 2010, del 50% para 2012, y un 75% para 2017.

Greenpeace puntualizó que “los objetivos de 2010 y 2012 no se cumplieron pese a que en el 2013 se produjo una reducción significativa, los datos a 2014 muestran que el porcentaje de cumplimiento de la ley se alcanzó sólo en un 15%”

“En julio del 2015 no existen datos oficiales que nos puedan permitir establecer en qué medida el Gobierno de la Ciudad está cumplimentando estas metas”, añadieron.

El 12 de diciembre de 2012 el gobierno de la provincia de Buenos Aires y el de la Ciudad firmaron un convenio por el que la Ciudad acordó diferentes metas y plazos para la reducción de toneladas de residuos generados en su territorio y enviados a la Ceamse.

La Ciudad se comprometió a reducir la cantidad de residuos que envía por día en 1350 toneladas a partir de junio del año pasado, mientras que, según datos de la Ceamse citados por Greenpeace, la ciudad envió el año pasado “más del doble de esa cantidad, 3391 toneladas por día”

Greenpeace aseguró que el plan de contenerización, implementado por la Ciudad para el cumplimiento progresivo de la recolección diferenciada, “avanza a paso lento” y aseguró que “sólo una comuna, la número 8, ha implementado en un 100% el proceso de contenerización”.

En este sentido, puntualizó que “el porcentaje medio de contenerización para el conjunto de la Ciudad es del 14%” y que el proceso “ha sufrido modificaciones que representan erogaciones para la Ciudad”.

Fuente: Télam

Basura Cero: una deuda pendiente que debe ser resuelta urgentemente por los candidatos a jefe de gobierno

14 julio 2015 · Noticias

Avina, Greenpeace y FARN denuncian que el gobierno pretende construir dos plantas de tratamiento MTB, un sistema costoso y de baja recuperación de materiales que aleja a la ciudad del cumplimiento de la Ley Basura Cero y de las responsabilidades asumidas en los contratos firmados con las cooperativas de recuperadores urbanos. Las organizaciones piden definiciones a los candidatos.

Buenos Aires, 13 de julio de 2015. Las organizaciones Avina, Greenpeace y FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) denuncian hoy que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estudia actualmente ofertas para la construcción de dos plantas de tratamiento mecánico biológico de residuos (MTB) en Nuñez (Planta Norte) y Villa Soldati (Planta Sur). Su puesta en marcha vulnera la Ley 1854 de la Ciudad, que prohíbe la combustión de residuos sólidos hasta que no se alcancen los objetivos de reducción destinados a disposición final, que aún no se han cumplido (75% para 2017). Link al informe: http://www.reciclajeinclusion.org.ar/fotos/2015/07/MTB-FINAL-WEB.pdf

Este tipo de tratamiento consigue recuperar entre un 5 y 10% de los materiales aprovechables presentes en la basura, con una calidad baja que dificulta o imposibilita su reciclaje posterior. De esta manera, la mayor parte de los residuos que entran a las plantas de MBT van a parar a disposición final, imposibilitando la reducción de residuos.

La apuesta por la gestión privada se relaciona directamente con la desinversión que padecen las cooperativas de Recuperadores Urbanos (RU). Florencia Iacopetti, Responsable de Reciclaje Inclusivo de Fundación Avina Argentina aseguró: “La gestión social de los residuos, que efectúan las cooperativas en el marco de los contratos con el GCBA, genera un circulo virtuoso y, con el debido acompañamiento de parte del Estado, son la mejor alternativa para aumentar los niveles de recuperación. La industria reconoce que el material que llega de los recuperadores urbanos tiene mejor calidad y es más aprovechable que el que llega de plantas como las que está licitando la Ciudad”, aseguró.

Los contratos firmados en enero de 2013 entre el Ministerio de Ambiente y Espacio Público y las cooperativas de recuperadores urbanos fueron un importante avance que generó expectativas respecto de ir en la dirección de una gestión con inclusión y recuperación de residuos a escala masiva en la Ciudad, pero desgraciadamente el Estado no acompañó el proceso a la altura de las circunstancias, mostrando muy pocos avances en la faz más importante: la gestión del servicio desde su generación hasta la llegada a un centro verde.

En cambio, el gobierno avanza en la construcción de estas plantas que desalientan la separación en origen por parte de los ciudadanos. Las ONGs, titulares de la comisión Basura Cero, le piden al gobierno porteño no impulsar proyectos de plantas MBT hasta tanto se obtengan resultados concretos del cumplimiento de las primeras instancias que prevé la Ley Basura Cero.

“Los candidatos a Jefe de Gobierno deberían comprometerse a cumplir con la Ley de Basura Cero sancionada hace diez años y presentar sus propuestas en materia de gestión de residuos”, dijo Iacopetti.

Una serie de incumplimientos

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sigue enviando a rellenos sanitarios la mayor parte de la basura que genera, cuando la meta fijada por la Ley era una reducción escalonada del 25% para 2010, 50% para 2012, y un 75% para 2017. Los objetivos nunca se cumplieron y en 2014 se alcanzó apenas el 15% de reducción.

Transformaciones del proceso de inclusión de recuperadores urbanos en CABA

7 julio 2015 · Noticias

Dos publicaciones buscan analizar la inclusión de los recuperadores urbanos en la Ciudad de Buenos Aires y la transformación de este proceso, aún inconcluso.

El proceso de inclusión de los cartoneros en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

El documento, que puede verse aquí, busca  producir un análisis crítico del proceso de incorporación de los cartoneros en la política pública de la Ciudad desde finales de los 1990s hasta la actualidad. Escrito por Romina Malagamba Otegui, con el apoyo de Fundación Avina y la Red Argentina por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables, Nuestra Buenos Aires, Nuestra Córdoba y Nuestra Mendoza.

Tapa Avina y Red de Ciudades

Contrario a las perspectivas que apuestan a generar modelos simplificadores, creemos que es restituyendo complejidad la única forma para reflexionar productivamente acerca de los aportes y desafíos de la experiencia de Buenos Aires. En esa dirección, es preciso poner en paréntesis la noción de replicabilidad ya que la historia, en términos de ubicación espacio-temporal de las dinámicas dentro de un campo de lucha, es irrepetible. No es posible pensar “lo cartonero” como una unidad ni al reconocimiento como un desarrollo lineal e inevitable. Sin embargo, pueden rastrearse algunas dimensiones y mecanismos que son generalizables, aunque no en la forma ni en los efectos que puedan tener.

En el caso de Buenos Aires, se trata de un proceso en el que la articulación de actores, agendas, y hasta eventualidades, produjeron estructuras de oportunidad política (Tarrow, 1999) que habilitaron ciertas formas de acción política. Razón por la cual, la redacción de este informe está articulada a partir de eventos significativos, buscando quebrar las fronteras entre la lógica jurídica y la práctica política para mostrar las idas y vueltas. El desafío, adelantándonos a las conclusiones, es pensar para cada ciudad cómo es la configuración de relaciones sociales, cuáles son los mecanismos disponibles y de qué manera se puede contribuir a generar oportunidades que, como no puede ser de otra manera, serán específicas.

Proceso de integración de los cartoneros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Del reconocimiento a la gestión de Centros Verdes y la recolección selectiva.

Este documento, elaborado por Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO) y escrito por Pablo J. Schamber, se propone dar cuenta del proceso que procura la integración de los recolectores informales al sistema de gestión pública de residuos en la CABA.

Tapa WIEGO

En Argentina, y en particular en su Capital Federal (Ciudad Autónoma de Buenos Aires / CABA), el fenómeno cartonero sufrió una profunda transformación durante la primera década del siglo XXI. Esta metamorfosis no sólo contempla el formidable incremento de su número, la alteración de su composición histórica exclusivamente formada por pobres ´estructurales´ o la aparición de nuevas formas asociativas, sino que también abarca aspectos de otro orden, como su consideración por la opinión pública (y su reflejo en los medios de comunicación), las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos. En muy poco tiempo, el fenómeno cartonero transitó un sendero en el que pasó de ser algo ignorado, mutó como algo a corregirse (combatirse, reprimirse), hasta finalmente volverse un aspecto insoslayable cuando de políticas públicas referidas a la gestión de los residuos sólidos urbanos se trata. Pero incluso en esta última ubicación puede notarse un cambio de rol, y sobre todo en la CABA, que va desde ubicarlos en la operación y gestión de plantas de clasificación, a la exclusiva responsabilidad por la recolección diferenciada.

 

Organizaciones sociales piden al Gobierno porteño que informe datos sobre el cumplimiento de la ley de Basura Cero

4 junio 2015 · Noticias
DENUNCIAN FALTA DE INFORMACIÓN SOBRE LA BASURA EN LA CIUDADFARN, AVINA y GREENPEACE presentaron un pedido de informes sobre el cumplimiento de la Ley de Basura Cero

El Gobierno de la Ciudad debería entregar los datos regularmente a las organizaciones, miembros de la Comisión de Asesoramiento Técnico que monitorea la Ley.

Las organizaciones FARN, Avina y Greenpeace, reclamaron al gobierno de la Ciudad que entregue los datos oficiales que indican el grado de cumplimiento de la Ley de Basura Cero, en forma regular y transparente.

El pedido de informes fue presentado al Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad por estas ONG,  integrantes de la Comisión de Asesoramiento Técnico que, de acuerdo a lo establecido por la legislación, monitorea el avance de la Ley de gestión de residuos.

Ante la falta de información, los datos fueron solicitados  en la reunión plenaria de la Comisión, el 26 de febrero pasado, a más de dos meses las autoridades no respondieron.

Los residuos sólidos urbanos constituyen una de las problemáticas más graves de la Ciudad de Buenos Aires. La ley 1854 de Basura Cero, sancionada en el distrito en 2005,  adopta el principio de reducción progresiva de la disposición final de los residuos sólidos urbanos, con plazos y metas concretas, por medio de la aplicación de un conjunto de medidas entre las cuales se encuentran la separación selectiva, la recuperación y el reciclado.

DESCARGAR PEDIDOFuente: Tercer Sector

Link: http://www.tercersector.org.ar/noticias-info.php?id=1007

 

Denuncian falta de información sobre la basura en la ciudad

3 junio 2015 · Noticias

FARN, AVINA y GREENPEACE presentaron un pedido de informes sobre el cumplimiento de la Ley de Basura Cero • El Gobierno de la Ciudad debería entregar los datos regularmente a las organizaciones, miembros de la Comisión de Asesoramiento Técnico que monitorea la Ley.

Las organizaciones FARN, Avina y Greenpeace, reclamaron al gobierno de la Ciudad que entregue los datos oficiales que indican el grado de cumplimiento de la Ley de Basura Cero, en forma regular y transparente.

 

El pedido de informes fue presentado al Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad por estas ONG,  integrantes de la Comisión de Asesoramiento Técnico que, de acuerdo a lo establecido por la legislación, monitorea el avance de la Ley de gestión de residuos.

 

Ante la falta de información, los datos fueron solicitados  en la reunión plenaria de la Comisión, el 26 de febrero pasado, a más de dos meses las autoridades no respondieron.

 

Los residuos sólidos urbanos constituyen una de las problemáticas más graves de la Ciudad de Buenos Aires. La ley 1854 de Basura Cero, sancionada en el distrito en 2005,  adopta el principio de reducción progresiva de la disposición final de los residuos sólidos urbanos, con plazos y metas concretas, por medio de la aplicación de un conjunto de medidas entre las cuales se encuentran la separación selectiva, la recuperación y el reciclado.

Fuente: Hacer Comunidad

Link: http://www.hacercomunidad.org/escribi/articulo/19868

El Álamo después del infierno

1 diciembre 2014 · Noticias

Alicia Montoya dirige la cooperativa El Álamo y es referente ineludible en la lucha del movimiento de recicladores urbanos. Dice que la calle es una jungla donde el fuerte se come al débil.

Alicia Montoya El Álamo
 
Por Bibiana Fulchieri (Especial)

Fueron en su mayoría pasajeros del llamado “tren blanco” –un s­e­r­vicio desguazado del Ferrocarril Mitre que transportaba a los cartoneros de los suburbios de Jo­sé León Suárez hacia Retiro– familias completas, que como paliativo urgente a la crisis de 2001, se lanzaron a la basura como único medio de sobrevida.

Hubo que intentar nuevas alternativas al oprobio, y después de largos conflictos nació en la ciudad de Buenos Aires El Álamo, una cooperativa de “cartoneros a domicilio” incluidos en una perspectiva de servicio público que recuperan residuos secos y dignidad laboral.

Alicia Montoya es la responsable del equipo técnico de El Álamo y una referente ineludible en la lucha del mo­vimiento de recicladores urbanos, en convenio legal con el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño.

Nos recibió en la sede de la cooperativa, un galpón de 700 metros cuadrados en comodato ubicado en Villa Puey­rredón. Allí, un tráfico permanente de 60 asociados procesa 200 toneladas mensuales de residuos provenientes de barrios de las comunas 11, 12 y 15, en el noroeste de la capital.

–Empecemos por usted, dicen que es el alma máter de El Álamo.

– Soy docente (ahora en comisión de servicios) y militante social desde hace muchísimos años. Como a toda mi gene­ración, la dictadura, la guerra de Malvinas y el juicio a las juntas militares me marcaron a fuego. Fueron hechos muy fuertes que nos obligaron a rever nuestras ideas, nuestros posicionamientos y nuestros lugares de compromiso. Mirá que loco, yo hasta el año ’84 tuve un fuerte compromiso desde un lugar religioso. A partir del ’85 y a raíz de lo que se revela en el juicio a la juntas tomo distancia de lo religioso. Casi 24 años después, a partir de la Fundación Alameda comienzo a tener contacto con Jorge Bergoglio, hoy papa.

–¿Cómo lo conoció?

SEnD Participo en la fundación La Alameda que lucha contra la trata de personas y necesitábamos pedir protección para las víctimas de delitos que íbamos rescatando. Llegamos a Bergoglio y nos recibió muy bien, a pesar de que sabía que varios de nosotros no éramos cristianos. Hay una anécdota que se hizo muy famosa con relación a esto, porque a una compañera le decían “la trotska de Dios”. Francisco se reía mucho de esto, porque es un hombre con una profunda amplitud de criterio. Estoy convencida de que hará cambios muy profundos, porque en su agenda están los temas más candentes del escenario mundial.

–¿Cuándo se vincula a los llamados por entonces “cartoneros”?

SEnD En 2002 aparecen muchas asambleas de vecinos. Recordemos el “que se vayan todos” ¿no? La Asamblea Popular de Villa Pueyrredón había ocupado un espacio ferroviario deshabitado frente a la estación dónde se puso en marcha un merendero para las familias cartoneras. En el pico de la crisis la solidaridad fue muy grande, pero cuando la situación de los sectores medios se comenzó a ordenar comenzó una tensión muy grande con un grupo de vecinos de clase media, muchos de los cuales vinieron a interpelarnos y pedirnos que desalojáramos a los “negros” que cartoneaban porque desvalorizaban sus propiedades. Mientras esto ocurría, otros vecinos de mayor poder adquisitivo, los llevaban a merendar a sus livings o les dejaban las llaves de sus casas cuando se iban afuera para que les regaran las plantas. Hay una abuelita que, hasta hace unos meses cuando sus hijos decidieron internarla en un geriátrico, les daba su tarjeta a dos cartoneros de El Álamo para que les cobraran la jubilación, le hicieran las compras y hasta algunas veces se quedaban a dormir para hacerle compañía. En fin, fue un proceso extremadamente conflictivo y contradictorio, pero muy interesante. La presión de los sectores medios sobre el entonces jefe de gobierno Anibal Ibarra, generó un desalojo del lugar muy violento. Allí, conociendo la realidad de la gente que vivía de la recolección callejera, me doy cuenta de que era una postal del infierno, una tarea necesaria pero no de esa manera tan terrible. La confianza habilitó el diálogo y el conocimiento de los horrores que genera la exclusión.

–¿Por ejemplo?

– Entendí que la basura es un gran negocio y la calle es una jungla donde el más fuerte se come al más débil. Cosas impresionantes le sucedían a diario a los cartoneros, que venían y me contaban. Por ejemplo, aparecía uno con unas bandejas de pescado y dispuesto a comerlo decía: “Me lo regaló una señora que hace tres días se quedó sin heladera” ¡Era veneno puro! Otros comentaban que tal portero cambiaba diarios por sexo; o que algunas clínicas o consultorios les entregaban residuos patógenos. El crecimiento del narcotráfico, encontró en estas poblaciones vulnerables la fuerza laboral para el narcomenudeo. Recuerdo siempre un dato de hace un par de años atrás, cuando los socios de El Álamo ganaban aproximadamente $ 100 por día y en una barriada del conurbano te ofrecían $ 200 por repartir unas bolsitas de cocaína.

–¿Cómo hacen frente a esta situación?

–Con trabajo y afecto, un combo perfecto. E incorporando año a año más caminos que te permiten acceder a derechos. Se decidió por asamblea recomponer la matriz social eligiendo una figura colectiva de trabajo que no alimentara explotaciones y surgió la cooperativa El Álamo, en agosto de 2003. Después del desalojo, en julio de 2005, nos ubicamos frente a la estación de trenes, colocamos unas tarimas en las que se apoyaban los bolsones con los materiales que se recolectaban; un gazebo para comer y protegerse del sol. Hicimos los mayores esfuerzos para mejorar al máximo los estándares de higiene y convivencia, esto mejoró enormemente los vínculos comunitarios y el trabajo fue ordenando la vida de todos. Esto era indispensable para funcionar; ver al cartonero como trabajador. Sí, a través de una herramienta legal se permitió asumir a los cartoneros como trabajadores, que hacen una tarea necesaria que sólo es posible con la participación del Estado.

–¿Allí nació la consigna de aparente contradicción: “Separando unís”?

–Claro, hubo que explicar que separando en origen los residuos, parte de ellos pueden ser reciclados, y así logramos unir a la familias de recupera­dores urbanos con los vecinos que les entregan sus reciclables, además de unirnos al cuidado del medio ambiente. La consigna surgió en 2011 cuando nos entregaron el tercer “Centro Verde” para acopio y reciclaje (antes pasamos por otros dos lugares). Para publicitar el lugar surgió el “Separando unís” y se fueron sumando muchos vecinos, ONGs, empresas, asociaciones… que sé yo. Recuerdo por ejemplo que Greenpeace les donó las capas verdes para la lluvia y los primeros uniformes, eso cambió mucho la relación con los vecinos a los que se les toca el timbre y estos entregan sus materiales. En poco tiempo se empezaron a ver los frutos: disminuyó la discriminación hacia el cartonero, no hubo más niños cartoneando en nuestra zona, ni bolsas con olor desparramadas en las veredas, entre otros tantos beneficios.

–¿Cómo fue ese proceso de salida de la informalidad a la organización cooperativa?

–Fue un camino muy lento, de construcción colectiva y habilitando nuevos espacios donde la palabra era fundamental. Lo crucial fue la incidencia en la agenda pública. Los prejuicios se doblegaron cuando se vieron los progresos, y los progresos llegaron cuando el Estado se hizo presente. Y este no es un fruto de El Álamo, sino de la capacidad de construir junto a otras cooperativas a pesar de nuestras diferencias. Los cartoneros muy rápido se dieron cuenta de que la organización era lo mejor: antes caminaban con carros pesadísimos 200 cuadras por día, subían a un tren destrozado y cuando bajaban debían caminar kilómetros hasta sus casas y cuando vendían sus materiales eran explotados por los grandes acopiadores. ¡Ahora veo un camión con plataforma hidraúlica y 
no me puedo imaginar cómo se soportó lo anterior!

–¿Y ahora?

– Ahora la actividad que antes hacía el cartonero de manera individual es parte de una política pública, en la que el Estado paga los costos de la logística, es el constructor de los centros verdes y el que aporta la maquinaria. Además, es quien se responsabiliza del cumplimiento de derechos laborales y sociales como el monotributo social, el seguro de accidentes de trabajo, la obra social y los uniformes. Cada recuperador urbano que trabaja en una cooperativa recibe un incentivo económico por parte del Estado. Es muy importante que cada uno de ellos sepa que ahora, como tiene derechos también tiene obligaciones, como no hacer trabajar a los niños, no consumir drogas ni alcohol, cumplir horarios y no romper las bolsas en las veredas, entre otras cosas.

–¿Los logros de El Álamo pueden ser tomados como un modelo replicable en cualquier ciudad, ante conflictos vinculados a la recolección de residuos?

– Nuestra actividad es replicable en cualquier lugar si se tienen en cuenta los aspectos estructurales: trabajo organizado, obligaciones y derechos, arti­culación con el Estado que debe aportar los recursos necesarios para el desarrollo de la actividad en condiciones de dignidad. Nosotros no avalamos relaciones clientelares, sólo apostamos a experiencias que incluyan y recompongan vínculos con la sociedad. Justamente estamos en contacto con una experiencia en la ciudad de Córdoba, es en Barrio Urca y la está llevando a cabo la cooperativa Los Carreros, con un trabajo muy interesante en donde a partir de nuestra intervención y de la conformación de un equipo técnico, hay cambios solidarios de fondo.

Fuente: La Voz del Interior

Un sueño que sigue creciendo en Entre Ríos

7 noviembre 2014 · Actividades

Miembros de organizaciones de recicladores de Villaguay, Diamante, Viale, Rosario del Tala, Larroque, Santa Elena y Paraná participaron de la tercera reunión de consolidación de la Mutual y la Federación de los Trabajadores de los Residuos Sólidos Urbanos que se realizó días atrás en Paraná.

Reciclaje Entre Ríos

El encuentro se realizo el viernes pasado en el galpón  de la Asociación Civil “Un sueño cartonero”, ubicado en el barrio San Martín de Paraná. Además de los representantes de las diferentes organizaciones de recicladores, participaron el Presidente del Instituto de Promoción de Cooperativas y Mutuales de Entre Ríos, Ricardo Etchemendy, el Secretario de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de Entre Ríos, Luciano Rey, el Director de Unidad de Gestión Ambiental Río Paraná, Horacio Enríquez, y responsables de la empresa Papelera Entre Ríos S.A. quines desarrollaron un taller sobre selección y comercialización de los distintos materiales como papel y cartón. Ver el video.

Los presentes destacaron los avances logrados desde las cooperativas gracias a las reuniones periódicas que vienen realizando entre los distintos trabajadores de la  provincia. Miguel Fernández, presidente de la Cooperativa “La Esperanza” de Villaguay, destacó al respecto: “Hemos creado la primera mutual entrerriana de los trabajadores de residuos sólidos urbanos, lo que significa un gran avance porque nos va a permitir brindar servicios a todos los compañeros que no cuentan con este beneficio que lo merecen como trabajadores”.

Asimismo se comentó acerca de la situación de cada cooperativa, y la evolución durantes estos años en las condiciones de trabajo. El Presidente de la  Cooperativa “La Esperanza” de Diamante, Miguel Ángel Aguilar, expresó: “Estamos en un camino bastante bueno ya que logramos tener nuestro galpón, prensa, monotributo social y ahora estamos con lo de la mutual, lo que significa un logro inesperado”. En esta línea, Etchemendy recalcó el esfuerzo de estos trabajadores: “Cada cooperativa de pensar como empresa, ya que deben estar orgullosos del trabajo que vienen realizando y los avances que lograron en estos años”.

Por su parte Horacio Enríquez afirmó que “la Secretaría de Ambiente y el Instituto de Promoción Cooperativa promueven y acompañan el sector de trabajadores emergentes de la basura con el objetivo de fortalecer los grupos cooperativos y organizaciones de base para el logro de un manejo sustentable e inclusivo de los residuos sólidos urbanos en la provincia”. Y agregó, “de esta manera se cumple con uno de los objetivos prioritarios de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos Nº 10.311que es promover la inclusión de los recolectores informales a los sistemas de higiene municipales en condiciones de dignidad y salubridad”.

Cabe destacar que durante el encuentro, los trabajadores de Papelera Entre Ríos S.A. dieron una capacitación donde se explicaron los beneficios de reconocer los tipos y calidades de papeles para reciclar. En este sentido, el Ing. Enrique Rebora, Gerente técnico de la Papelera enfatizó: “La clasificación del papel recaudado hace que aumente su valor al momento de comercializarlo a las empresas”.

La Federación de Cartoneros denuncia que la Ciudad incumple el contrato de reciclaje

28 agosto 2014 · Noticias

Federación de Cartoneros y Recicladores

COMUNICADO DE PRENSA DE CARTONEROS

Este miércoles 27/08 a las 13hs los cartoneros movilizamos desde el Obelisco al Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público (Av. Roque Sáenz Peña 570) por el incumplimiento del contrato de reciclado.

Las últimas semanas el Gobierno de la Ciudad decidió frenar la implementación del Servicio Público de Gestión Social para la Recolección Diferenciada de los Residuos Secos vigente conforme al contrato emergente del Concurso Público N° 1-SIGAF/2010.

Estamos profundamente preocupados debido a que si esto se profundiza  el Ministerio de Ambiente y Espacio Público va a poner en riesgo sanitario a la ciudad, va a seguir elevando el enterramiento de residuos en los ya colapsados rellenos sanitarios, va a romper con uno de los modelos de gestión social de reciclado más exitosos de Argentina y América Latina.

Hace más de 10 años las cooperativas somos las que precariamente y con mucho esfuerzo recogemos  más del 10% de los residuos que se entierran, en los últimos años fuimos logrando avances que nos permitieron generar mejores condiciones para la limpieza de la ciudad y la situación laboral de los cartoneros, disminuir drásticamente el trabajo infantil en la actividad y garantizar un piso de dignidad para los excluidos.

El Ministro a de Ambiente y Espacio Público parece que quiere ponerle un freno y deteriorar lo conseguido, tal vez para intentar reprivatizar el servicio y hacer así negocios con nuestra fuente de trabajo y con el medio ambiente. Estamos convencidos que no vamos a dar ni un paso atrás en todas las conquistas que fuimos consolidando para nosotros y para la Ciudad, no vamos a permitir el incumplimiento del contrato: la seguridad jurídica debe ser para todos, no solo para los grandes empresarios.

En cuanto a las deficiencias del sistema, es indignante que algunos funcionarios con altísimos sueldos y todas las posibilidades intenten achacar su propia ineficiencia a los trabajadores de la actividad, sean cartoneros o estatales. En ese sentido, rechazamos cualquier intento de vaciar la DGREC y manifestamos nuestro apoyo a los trabajadores de dicha repartición, agradeciendo sus manifestaciones de apoyo y solidaridad.

Los problemas del sistema se basan en el constante incumplimiento por parte de la DGREC de las cláusulas del contrato que establecen claramente que es sus responsabilidades. Asimismo, la suciedad que suele verse alrededor de las campanas verdes es consecuencia en primer lugar de la unilateral, sospechosa e improvisada elección del diseño de dichos contenedores totalmente inconvenientes para la correcta prestación del servicio. En segundo, de las serias falencias en la gestión de la DGREC, más ocupada en intervenir políticamente sobre las cooperativas dividiéndolas internamente que por cumplir su función.

En este marco exigimos que siga con la incorporación de compañeros a la modalidad de recolección por cuadrículas para seguir mejorando las condiciones laborales y de comercialización tal como establece el contrato y las actas complementarias posteriores, evitando la explotación por parte de galponeros privados, muchas veces favorecidos por las políticas de la DGREC. Además, de esta forma podremos mejorar la circulación en la Ciudad, reducir costos innecesarios de trasporte y si la DGREC cumple correctamente su rol, aumentar significativamente la cantidad de residuos recuperados.

Asimismo, exigimos se implemente el ajuste previsto por el contrato porque no es posible prestar correctamente el servicio sin una adecuación razonable de los montos asignados para logística e incentivos.

Esta causa, reconocida mundialmente y apoyada por el Papa Francisco en múltiples ocasiones, es justa. Convocamos a todos los ciudadanos social y ecológicamente comprometidos a ponerse en aleta en defensa del ambiente y los trabajadores excluidos.

¡SIN CARTONEROS NO HAY BASURA CERO!

 

¡NI ESCLAVOS NI EXCLUIDOS!

 

Coop. Recuperadores Urbanos del Oeste

Coop. Las Madreselvas

Coop. El Amanecer de los Cartoneros

Asociación Civil El Amanecer de los Cartoneros

MTE
Coop. Anuillán

Coop. Cartonera del Sur
Coop. Trabajo y Dignidad
Coop. Baires Cero Con

Coop. Alelí

Bloque Sur

Coop. Recuperadores Urbanos El Álamo

Coop. Recolectores del Oeste

 

FEDERACIÓN ARGENTINA DE CARTONEROS Y RECICLADORES

Contacto de prensa: Alejandro Gianni 11- 68136612/ Eduardo Nasif 11- 51310342 /  Gabriela Bonus 11-32669917

“Hay un alto nivel de improvisación”

26 julio 2014 · Noticias

Los recuperadores sostienen que no cuentan con camiones suficientes ni maquinaria adecuada y que hay retrasos en los pagos por parte de la Ciudad. Aseguran que los nuevos contenedores para reciclables dificultan la separación.

Las cooperativas de recuperadores urbanos, que trabajan en la recolección de residuos con destino al reciclado, aseguran que el diseño del sistema de separación de residuos que implementa el gobierno de Mauricio Macri carece de planificación, y advierten sobre el incumplimiento de las obligaciones que el Estado tiene con ellos, fijadas tanto por contrato como por la Ley de Basura Cero. De acuerdo con el presupuesto porteño para 2014, más de 500 millones de pesos se destinarán a implementar el “proceso de recolección diferenciada de residuos reciclables, con la inclusión de los recuperadores urbanos agrupados en cooperativas de trabajo”. Sin embargo, promediando el año, varias de las cooperativas se ven imposibilitadas de llevar adelante su trabajo, porque el Gobierno de la Ciudad “no ha entregado las herramientas necesarias” para llevar a cabo su servicio; no cuentan con la indumentaria apropiada y no les paga los incentivos o lo hace a destiempo; no cuentan con camiones ni con la infraestructura adecuada en los centros verdes donde clasifican los residuos. Además, lamentan que la gestión PRO haya instalado “gran cantidad de contenedores para materiales reciclables, que tienen una apertura muy chica, tipo buzón, en las que cuesta ingresar las bolsas con botellas de plástico y cartones”. La gente, entonces, opta por tirarlos en los contenedores negros, para los residuos comunes.

“A veces, sólo dos segundos son los que nos separan de vivir en una ciudad llena de basura, de vivir en una ciudad limpia y amigable con el ambiente”, versa el eslogan de la campaña del gobierno porteño para incentivar a los vecinos a separar sus residuos. Sin embargo, varias de las cooperativas de recuperadores urbanos alertan sobre el incumplimiento de la gestión en sus obligaciones con los recuperadores. En 2012, se adjudicó a doce cooperativas, a través de un concurso público, la tarea de recolectar residuos sólidos urbanos secos. En 2013, éstas y el Ministerio de Ambiente y Espacio Público firmaron un contrato en el que el Estado se hizo responsable de brindar a los recuperadores urbanos uniforme de trabajo, obra social, seguro de accidentes personales y un estímulo económico para cumplir con normas de higiene y seguridad laboral. Según los representantes de las cooperativas, el gobierno no había cumplido con todas de la misma manera.

“El problema suele ser con las cooperativas que somos más chicas, a las más grandes suelen entregarles todo lo que quieren”, aseguró Cristina Lescano a Página/12, responsable de El Ceibo, que se encarga de la recolección de materiales reciclables de las casas y los comercios del barrio de Palermo, desde 1997. Alicia Montoya, cofundadora de la cooperativa El Alamo, que trabaja en los barrios de Villa Pueyrredón, Agronomía, Parque Chas, aseguró: “Nosotros debíamos incluir, por contrato, una segunda zona, en Villa Devoto, Villa del Parque, Montecastro, Villa Santa Rita, Floresta y Villa Real, pero no teníamos las herramientas para hacerlo. El gobierno incumplió el contrato, no aportó la logística, nos pagan cada seis meses, entonces a la zona nueva ni la tocamos”. El acuerdo incluía a los 60 recuperadores que ya tenían la cooperativa e “incorporamos once recuperadores independientes en 2013, pero los derechos que les correspondían por contrato llegaron recién en abril de este año y aún no disponemos de los uniformes de invierno”, subrayó Montoya. Alertó además que “la falta de control ciudadano deja al Ejecutivo libre para convertir al trabajo de las cooperativas en un plan social”.

Por su parte, María Ramis, de la Cooperativa del Oeste, comentó que “si bien la Ciudad ha dado a los recuperadores urbanos un espacio”, hoy no están trabajando con los consorcios, no están recolectando en los barrios, porque “nos dieron un camión de porte muy grande, sólo apto para los residuos de los grandes generadores, que no nos permite ir por las calles de nuestra zona asignada (Flores, Caballito, Almagro)”. Conformada por recuperadores que provienen del conurbano oeste (Moreno, Merlo, San Antonio de Padua) la Cooperativa del Oeste obtuvo en 2009 la matrícula del Inaes. En total son unos 400 recuperadores.

De igual modo, Lescano aseguró que el tamaño de los vehículos que les entregó la Ciudad dificulta su trabajo: “Tenemos dos camiones enormes que no podemos usar en Capital, porque rompemos cables de luz, los árboles y generamos más problemas de los que solucionamos.”

Con respecto a los Centros Verdes, espacio donde las cooperativas clasifican los materiales reciclables, Ramis cuenta que comparten el lugar con otra cooperativa. “Nos queda chico. Tenemos una parte grande del predio a la intemperie y necesitamos techarla, porque no se puede trabajar allí con el frío”, afirma. Por otro lado, relata que el Gobierno de la Ciudad les entregó una máquina con cinta para separar material, pero no la pueden usar porque no tienen el espacio suficiente.

Montoya afirmó además que “a través de la logística de la Dirección General de Reciclado de la Ciudad de Buenos Aires (Dgrec) ingresan (a su centro verde) 11 toneladas de residuos semanales con 5 camiones, mientras que nuestra cooperativa ingresa 37 toneladas, en ese mismo período, utilizando únicamente 2 camiones”. Añadió que “en la actualidad podríamos gestionar 70 toneladas diarias de residuos, pero estamos en 48 toneladas por semana ya que la enfardadora que instaló el Estado aún no dispone de la instalación eléctrica ni de insumos”.

Una de las cooperativas de recuperadores más grande de la Ciudad es la asociación El Amanecer de los Cartoneros, del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). La conforman más de 1500 trabajadores y abarca los barrios de Almagro, Balvanera, Parque Patricios y Recoleta entre otros. Nicolás Caropresi, Militante del MTE y coordinador de operativa y logística de El Amanecer, asegura que “gracias a las luchas de los recuperadores urbanos hemos conseguido muchas cosas, como las guarderías para cartoneros, y ahora peleamos para que se pague un sueldo fijo a cada recuperador”.

Destaca que “en 2012 realizamos movilizaciones cuando se instalaron los tachos negros y gracias a ello tenemos el sistema actual de recolección y división en centros verdes”. Desde las cuatro cooperativas coinciden en que el contenedor negro empeoró la tarea para aquel que tiene que hacer la separación en el lugar. A ello se suma que no fueron consultados para la implementación, tal como obliga al gobierno la Ley de Basura Cero.

Según la mayoría de los recuperadores, los contenedores en forma de campana son un problema. Montoya declaró que “parecen buzones, y dificultan la tarea del vecino que quiere separar la basura. Como no se abre se deben pasar los residuos por una hendija”.

“Se hizo todo con un nivel de improvisación muy alto, injustificable para un programa que trabaja desde el 2008”, afirmó Montoya. Ramis coincidió: “Estamos en contra, porque tienen una boca muy pequeña, el hecho de que tengas que poner una por una las botellas o los cartones, hace que menos vecinos vayan a hacerlo. Lógicamente, si uno está apurado como no puede abrir la campana para tirar la bolsa con el material reciclable no lo hace”.

Desde las cuatro cooperativas critican la gestión macrista por no acompañar el proceso de recuperación urbana de basura con educación y concientización del ciudadano. “El problema principal es la falta de conciencia que hay en la Ciudad. Nunca hubo una política clara del tratamiento de la basura. El rol de los cartoneros no se explica bien en las campañas que hacen desde el gobierno”, asegura Caropresi. “Hay que comunicar constantemente al vecino que la separación en origen y el reciclado no son solamente prácticas en favor del medio ambiente, sino también una forma inclusión social”, concluyó Ramis.

Informe: Laura Guarinoni.

Fuente: Página12- 26 de julio de 2014